Con la llegada de servicios de radio streaming gratuitos que determinan la mejor programación para el usuario basándose en la colección de archivos MP3 que este tiene en su ordenador (y asumiendo que el intercambio gratuito de música por Internet es un delito, como sostiene la industria discográfica), se me ocurre un sistema para que los fuera de la ley blanqueen sus activos musicales. El procedimiento es sencillo: sacar una cuenta en Last.fm, descargar el plug-in de Audioscrobler para el reproductor multimedia favorito del usuario, crear una playlist .m3u gigantesca con toda las canciones disponibles en el ordenador, reproducir la lista completa por única vez para transferir las preferencias al servicio de radio online y, finalmente, borrar todos los ficheros ilegales y dedicarse a escucharlos a través de una radio personalizada totalmente legal.
Ojo: no es una propuesta; pura especulación.
lunes, agosto 09, 2004
sábado, agosto 07, 2004
Ben Folds: Speed Graphic
La música de Ben Folds es como si Green Day hubiera decidido hacer su punk-pop cambiando la guitarra eléctrica por el piano acústico y usando la balada como formato. ¿Es posible esto? Escúchenlo.
jueves, julio 22, 2004
Milwaukee, 1983
Violent Femmes: ritmos de los años 50 con sonido de los 60 y actitud de los 70 en los atribulados 80.
martes, junio 15, 2004
The Streets: A Grand Don't Come for Free

The Streets
No hace falta elogiar a The Streets. Pero he notado en las críticas de su último disco, A Grand Don't Come for Free, cierta sensación de que, aún siendo un gran disco, no está a la altura de Original Pirate Material. Yo creo también que no está a la misma altura, pero porque está más arriba. A Grand Don't Come for Free es una obra maestra de narrativa musical. No tiene nada que envidiar a la literatura más prestigiosa y en algún sentido es, incluso, superior.
La forma en que Skinner construye una épica de la decadencia de lo cotidiano y una búsqueda torpe pero insistente de la felicidad que siempre tiene resultados agridulces me recuerda a Carver, sobre todo en el tema final del álbum, Empty Cans, cuando el protagonista sale a la calle, a punto de enfrentar un momento crucial de su vida, y se le da por pensar que los jeans le ajustan un poco, quizás porque eligió un programa demasiado fuerte en el lavarropas. Me atrevo a intentar una transcripción del estribillo que se ajusta a la métrica de la canción:
El fin de algo que no quise darle fin,
Malos tiempos pronto vendrán.
Algo que no tenía que ser, hecho está
Así empieza lo que ya fue.
Es curioso que el retorno al concepto de álbum de concepto llegue dentro de un género tan ascético, minimalista y deliberadamente superficial como el two-step. Pero da igual.
sábado, junio 05, 2004
Soundtracks para bestias
El primer Shrek no fue de mi agrado. Un compendio de estereotipos posmodernos sobre literatura infantil afectado por errores estéticos elementales, como vestir de verde a una princesa que va acompañada por un ogro verde en un bosque verde donde ambos son sorprendidos por un ladrón vestido de verde... La banda de sonido, en cambio, con su mezcla de mainstream pop (Leslie Carter, Smash Mouth) y songwriters de culto (Eels, Leonard Cohen por John Cale) rematados con algunos toques retro (Neil Diamond, Joan Jett, Jobim) fue un acierto.
Así que frente al estreno de Shrek 2, mi mayor interés estaba en conocer la lista de canciones: la cuota mainstream la pone Counting Crows y Livin la vida loca cantando por Eddie Murphy y Antonio Banderas :( , pero luego hay un Changes versionado por Butterfly Boucher (con participación de Bowie), un tango de Tom Waits (hasta el título suena a tango, si se lo traduce literalmente: Gotita de veneno) y Nick Cave con los Bad Seeds.
domingo, mayo 30, 2004
La música calma a las fieras
¿Cómo es posible que los pueblos balcánicos se hayan matado durante años para separarse y luego intercambien votos afectuosamente en Eurovisión?
domingo, mayo 23, 2004
IPNP infantil
Mi hija Valentina (5 años) tiene un oído envidiable. Una de sus mayores virtudes es la habilidad para establecer patrones sonoros entre canciones. Dos ejemplos, para mi asombro, descubiertos por ella:
1. La base instrumental de ciertos pasajes de dos canciones interpretadas por Café Tacuba (El ciclón, del álbum Re, y el cover de Chilanga banda, de Avalancha de éxitos) es prácticamente idéntica, a tal extremo que llegado el pasaje en cuestión en una de las canciones es posible agregar la melodía principal del otro y hacer que empalmen perfectamente.
2. El segundo ejemplo es más audaz: el arreglo de bronces de un tema de Beulah (Score from Augusta, de When Your Heartstrings Break) es igual a la melodía principal de la cortina musical del show de Winnie Pooh en Disney Channel ("Winie, tu buen amigo...").
Lo sofisticado de la segunda relación merece la categoría de IPNP (influencia posible pero no probable; ver más información aquí). Hay algún antecedente de conexión entre el indie rock estadounidense y los dibujos animados, como el hecho de que los Apples in Stereo han escrito para The Powerpuff Girls, pero esto Valentina no lo sabe, así que todo el mérito va para su oído.
1. La base instrumental de ciertos pasajes de dos canciones interpretadas por Café Tacuba (El ciclón, del álbum Re, y el cover de Chilanga banda, de Avalancha de éxitos) es prácticamente idéntica, a tal extremo que llegado el pasaje en cuestión en una de las canciones es posible agregar la melodía principal del otro y hacer que empalmen perfectamente.
2. El segundo ejemplo es más audaz: el arreglo de bronces de un tema de Beulah (Score from Augusta, de When Your Heartstrings Break) es igual a la melodía principal de la cortina musical del show de Winnie Pooh en Disney Channel ("Winie, tu buen amigo...").
Lo sofisticado de la segunda relación merece la categoría de IPNP (influencia posible pero no probable; ver más información aquí). Hay algún antecedente de conexión entre el indie rock estadounidense y los dibujos animados, como el hecho de que los Apples in Stereo han escrito para The Powerpuff Girls, pero esto Valentina no lo sabe, así que todo el mérito va para su oído.
viernes, mayo 21, 2004
El camino bifurcado de la cultura popular
The New York Times > Opinion > Op-Ed Contributor: Rock of Ages
Un poco larga, pero interesante columna de Nick Hornby, el autor de Alta fidelidad, sobre el status del rock como reflejo de la cultura popular. Tiene, por lo menos, una valiosa cita de David Gates sobre el dilema del pop: "Esa bifurcación del camino en dos, uno que lleva hacia el Ulises de Joyce y otro hacia Lo que el viento se llevó".
Un poco larga, pero interesante columna de Nick Hornby, el autor de Alta fidelidad, sobre el status del rock como reflejo de la cultura popular. Tiene, por lo menos, una valiosa cita de David Gates sobre el dilema del pop: "Esa bifurcación del camino en dos, uno que lleva hacia el Ulises de Joyce y otro hacia Lo que el viento se llevó".
sábado, abril 17, 2004
Sondre Lerche: Two Way Monologue again
La casualidad me ha hecho escuchar el nuevo disco de Sondre Lerche, Two Way Monologue, más veces de las que esperaba. Afortunadamente, esa casualidad me dio la oportunidad de valorarlo mejor.
La primera audición me dejó un poco decepcionado: sin el punch melódico del anterior, Faces Down, saltaba más claramente al oído la excesiva amabilidad, el desempeño prolijo pero no extraordinario de Lerche en todos los frentes (composición, canto, arreglos, ejecución instrumental, etc.) y, sobre todo, unas letras afectadas por el mismo problema del disco previo: experiencias demasiado maduras para ser dichas por un chiquilín y en un idioma demasiado ajeno para él como para decirlas con fluidez.
Pero esta semana algunos hechos personales no del todo afortunados hicieron que la habitual descarga diaria de música a mi Nomad se interrumpiera, y en el viaje al trabajo me encontré con que solo tenía para escuchar el disco de Lerche. Fue un grato accidente. Sabiendo ya que la potencia melódica era menor, me dejé llevar por los arreglos y las progresiones, mucho más elaborados que en el trabajo anterior. Incluso en las letras se siente el tono de alguien que empieza a hablar de cosas que ha vivido (no es una condición imprescindible para la buena poesía, pero en el caso de un baladista confesional como Lerche, conviene) y lo hace con suficiente ironía como para contar desventuras sentimentales en tonos mayores.
Así que corrijo lo que dije hace dos posts.
La primera audición me dejó un poco decepcionado: sin el punch melódico del anterior, Faces Down, saltaba más claramente al oído la excesiva amabilidad, el desempeño prolijo pero no extraordinario de Lerche en todos los frentes (composición, canto, arreglos, ejecución instrumental, etc.) y, sobre todo, unas letras afectadas por el mismo problema del disco previo: experiencias demasiado maduras para ser dichas por un chiquilín y en un idioma demasiado ajeno para él como para decirlas con fluidez.
Pero esta semana algunos hechos personales no del todo afortunados hicieron que la habitual descarga diaria de música a mi Nomad se interrumpiera, y en el viaje al trabajo me encontré con que solo tenía para escuchar el disco de Lerche. Fue un grato accidente. Sabiendo ya que la potencia melódica era menor, me dejé llevar por los arreglos y las progresiones, mucho más elaborados que en el trabajo anterior. Incluso en las letras se siente el tono de alguien que empieza a hablar de cosas que ha vivido (no es una condición imprescindible para la buena poesía, pero en el caso de un baladista confesional como Lerche, conviene) y lo hace con suficiente ironía como para contar desventuras sentimentales en tonos mayores.
Así que corrijo lo que dije hace dos posts.
domingo, abril 04, 2004
David Byrne: Grown Backwards
Es una alegría saber que Byrne ha incluido un tema de Lambchop (The Man Who Loved Beer) en su último disco, y también que cante ópera con Rufus Wainwright. Es como si unos amigos que yo hubiera hecho en diferentes sitios y que nunca se hubieran encontrado antes finalmente se conocieran y se llevaran bien.
Sondre Lerche: Two Way Monologue
Lo que hace este noruego -un folk-pop de cámara- me gusta, pero hay algo artificial en sus canciones que me hace dudar. Supongo que es una mezcla de cosas: demasiado joven para cantar cosas muy profundas, forzado a escribir y cantar en un inglés que no domina completamente, demasiado prolijo y eficiente en todos los aspectos del cantautor...
Su segundo disco no tiene el punch melódico del primero, Faces Down, pero está cerca, y aunque las progresiones melódicas a lo Beatle de sus baladas se mantienen, ahora están acompañadas por unos arreglos más sustanciosos, que evolucionan claramente hacia el easy listening.
Al final, mantengo cierta confusión sobre lo que hace este pibe, pero asumo que mejorará con el tiempo.
Su segundo disco no tiene el punch melódico del primero, Faces Down, pero está cerca, y aunque las progresiones melódicas a lo Beatle de sus baladas se mantienen, ahora están acompañadas por unos arreglos más sustanciosos, que evolucionan claramente hacia el easy listening.
Al final, mantengo cierta confusión sobre lo que hace este pibe, pero asumo que mejorará con el tiempo.
martes, febrero 10, 2004
Para atrapar al ladrón
CRM News: Networks: DCIA Proposes Paid P2P File-Sharing Plan
¿Cómo es posible que se haya tardado tanto en proponer esto? Obviamente, las discográficas, que tienen por estrategia de marketing eliminar al cliente (y luego no aciertan a explicarse por qué caen sus ventas), se oponen.
El derecho y la economía promulgan lo que la sociedad establece como costumbre. Si es cierto que hay tantos millones de personas intercambiando música, la industria debería mirarlos como un mercado en gestación, no como una amenaza.
Intentar que paguen dinero para permitirles seguir con su práctica es el paso lógico siguiente; lógico para los dictadores del entretenimiento, que instintivamente optan por el exterminio. Pero el paso verdaderamente lógico desde el punto de vista de los negocios es pagarles por lo que hacen. Eso garantizaría que este mercado espontáneo mantenga su masa crítica. Además, la comunidad de intercambiadores de archivos ha demostrado que cumple mucho mejor que la industria el rol de catalogar y preservar el patrimonio musical, y ese trabajo merece reconocimiento.
¿Cómo es posible que se haya tardado tanto en proponer esto? Obviamente, las discográficas, que tienen por estrategia de marketing eliminar al cliente (y luego no aciertan a explicarse por qué caen sus ventas), se oponen.
El derecho y la economía promulgan lo que la sociedad establece como costumbre. Si es cierto que hay tantos millones de personas intercambiando música, la industria debería mirarlos como un mercado en gestación, no como una amenaza.
Intentar que paguen dinero para permitirles seguir con su práctica es el paso lógico siguiente; lógico para los dictadores del entretenimiento, que instintivamente optan por el exterminio. Pero el paso verdaderamente lógico desde el punto de vista de los negocios es pagarles por lo que hacen. Eso garantizaría que este mercado espontáneo mantenga su masa crítica. Además, la comunidad de intercambiadores de archivos ha demostrado que cumple mucho mejor que la industria el rol de catalogar y preservar el patrimonio musical, y ese trabajo merece reconocimiento.
lunes, diciembre 29, 2003
Cordero asido
Lambchop publicará dos discos en febrero: Aw You C'mon y No You C'mon. No pregunten cómo, pero ya los escuché, especialmente el primero. ¿Saben qué? Son fabulosos. De las muchas razones que se me ocurren para justificar esta impresión, dos: Kurt Wagner canta en estado de gracia. Su música puede sonar vieja o nueva, parecida a un millón de cosas o a ninguna, pero nada parece alterar su tono y su tempo. Es un sonido en paz consigo, que fluye ajeno a todo. Que el origen musical de esta banda haya sido el country alternativo es un detalle menor. Si aún es country, es country zen. Hoy Lambchop es una orquesta (su última formación cuenta con ¡14 miembros!), y ese es el otro punto interesante: Lamchop suena como una orquesta en pleno dominio de sus facultades sonoras. Nadie en la música popular contemporanea tiene esta amplitud de timbres y matices.
sábado, diciembre 06, 2003
Bolcheviques y mencheviques
Escucho a Los Pillos 15 años más tarde y la distancia agiganta su ejemplo: es posible copiar con descaro sin ser vulgar. Adrian Yanzón es el cantante típico del Buenos Aires de los años 80 y 90: una mezcla de impostada sofisticación europea alla Morrissey con acento reo de rocker rioplatense, todo "s" ahogada e "y" arrastrada para vocear unas letras de taller literario. Una ideología vocal de la cual Palo Pandolfo representa el ala bolchevique y Gustavo Cerati, la menchevique, aunque en esta revolución no hayan sido los hombres de Lenin los que finalmente tomaron el poder.
viernes, octubre 31, 2003
FRANK BLACK: UNA TRANSCRIPCIÓN
La visita de Frank Black a Madrid y la reciente salida de su último álbum me han llevado a revisar la obra reciente de este músico. De Devil's Workshop -el menos promovido de los cuatro discos que Black sacó en los últimos dos años- rescato una breve balada llamada Coastline. He intentado una transcripción al español que respete el fraseo original, de modo que se pueda cantar.
Hay una explicación perfecta para la mierda en que estuve
en cuanto la descubra, te diré
y si te sirve de consuelo, tu caballo va a ganar
es el mío, y son muy lentos los demás.
Por esa costa
quiero volver
si no te importa
quiero echar mis pasos atrás.
Es bueno volver
por esa costa
perdí contacto [con vos]
creo que no te importará
... solo trato de ahorrarnos un tiempo más.
El resultado, en mi opinión, suena muy parecido a Nacho Vegas, lo que abre preguntas interesantes sobre los límites que los sonidos propios de cada lengua imponen a la expresividad.
Hay una explicación perfecta para la mierda en que estuve
en cuanto la descubra, te diré
y si te sirve de consuelo, tu caballo va a ganar
es el mío, y son muy lentos los demás.
Por esa costa
quiero volver
si no te importa
quiero echar mis pasos atrás.
Es bueno volver
por esa costa
perdí contacto [con vos]
creo que no te importará
... solo trato de ahorrarnos un tiempo más.
El resultado, en mi opinión, suena muy parecido a Nacho Vegas, lo que abre preguntas interesantes sobre los límites que los sonidos propios de cada lengua imponen a la expresividad.
lunes, octubre 27, 2003
Adiós al beatle folkie
"No soy de los que disfrutan hablando de mis pasadas torturas", decía Elliot Smith hace unos años en una entrevista que lo encontraba interesado en olvidar fantasmas demasiado recurrentes para concentrarse en la promoción de "XO", primer álbum que grabaría para una multinacional (Dreamworks) y paso inicial de una conversión musical que terminaría de delinearse con mayor precisión en "Figure 8", el disco siguiente, el último de su carrera, o al menos de su carrera en vida. Porque es probable que tengamos la posibilidad de heredar parte de su legado en un tiempo, si alguien decide continuar la historia editando "From a Basement On The Hill", el que sería, ahora sí, el latido final de un corazón demasiado blando para sobrevivir en este mundo.
Autor de un tema nominado para un Oscar, graduado en filosofía política y, sobre todo, alma atormentada en búsqueda frenética de amor, Smith sabía que la pesadilla no había concluido, pero intentaba entonces disolverla a pura fuerza de voluntad, diciéndose a sí mismo lo que debía escuchar a manera de terapia. Nunca abandonó del todo el alcohol, las drogas ni la melancolía infinita que transmitía su música, agridulce evolución del folk esquelético a las melodías de ensueño de inspiración beatle, tan lejanas a los adolescentes coqueteos con el grunge. Se mudó de su Nebraska natal a Portland, de Portland a Nueva York y de Nueva York a Los Angeles, su última estación. Movimientos vanos en busca de un lugar más plácido que no encontró. Pero se ocupó, antes de suicidarse a los 34 años, de dejarnos las canciones que serán la brújula para que lo hallemos nosotros.
Autor de un tema nominado para un Oscar, graduado en filosofía política y, sobre todo, alma atormentada en búsqueda frenética de amor, Smith sabía que la pesadilla no había concluido, pero intentaba entonces disolverla a pura fuerza de voluntad, diciéndose a sí mismo lo que debía escuchar a manera de terapia. Nunca abandonó del todo el alcohol, las drogas ni la melancolía infinita que transmitía su música, agridulce evolución del folk esquelético a las melodías de ensueño de inspiración beatle, tan lejanas a los adolescentes coqueteos con el grunge. Se mudó de su Nebraska natal a Portland, de Portland a Nueva York y de Nueva York a Los Angeles, su última estación. Movimientos vanos en busca de un lugar más plácido que no encontró. Pero se ocupó, antes de suicidarse a los 34 años, de dejarnos las canciones que serán la brújula para que lo hallemos nosotros.
viernes, octubre 17, 2003
ELOGIO DE BOWIE
La carrera de Bowie es, ante todo, un triunfo de la libertad de elección: niño pobre que eligió la sofisticación, terrestre que prefirió ser marciano, vanguardista que puso de rodillas a las masas, bohemio que triunfa en le mundo de las finanzas, loca de los 70 que se representó como crooner hetero en los 90. Si hubiera una diferencia entre la inteligencia y el genio, habría que decir que que David Bowie es más inteligente que genial. Pero su inteligencia llega a cotas tan altas que, si la diferencia existe, es irrelevante.
lunes, octubre 13, 2003
FRANK BLACK AND THE CATHOLICS: SHOW ME YOUR TEARS
Después de nueve discos solistas, Frank Black se merece que hablemos de él sin nombrar, por una vez, a la mágica banda que formó a finales de los años 80.
Hace un par de años ya que Black luce liberado del fantasma de su leyenda grupal, que lo ha perseguido por más de 10 años. Lo bueno es que esta liberación encuentra al músico todavía fresco, con energía melódica aún por extraer de su filón. La primera prueba fue Dog in the Sand. Como el ex convicto de algún film clase B, que busca su segunda oportunidad en silencio pero no puede evitar su pasado, Frank ha elegido instalarse en un barrio tranquilo para reconstruir su vida: el rock de guitarras más clásico, con excursiones de country y rythm & blues. Pero sin abandonar del todo los acordes de guitarra descentrados y las inflexiones vocales exageradas con las que alteró la historia de la música popular estadounidense.
Con su imagen de ex payaso post-punk goza, además, de la ventaja de que nunca se sepa si habla en serio. Esto le ha permitido asumir posturas estéticas desconcertantes para un ex subersivo del rock, como copiar descaradamente a Lou Reed o al Mick Jagger de la epoca de Exile on Main Street. (De hecho, las referencias desvergonzadas son innumerables: Creedence, Neil Young, Tom Petty, Tom Waits, Nick Cave, Leonard Cohen...) Pero en su último disco ha decidido revelarnos que, pese a los trucos y los chistes, es hora de tomarse en serio lo que dice.
Canciones sencillas pero ambiciosas; una banda de rock tradicional con arreglos no del todo tradicionales; falsettos engañosos para vocear una poesía que ya no bromea. Nada de surfers, marcianos; en el vals final, el brillante Manitoba, proclama: "He visto la cara de Dios / y no tengo miedo". El título del disco, como el disco en sí, tampoco es irónico: muéstrame tus lágrimas, pide Frank. A cambio ofrece un puñado de canciones en el cual muestra las suyas y trata, además, de probar que son auténticas.
Hace un par de años ya que Black luce liberado del fantasma de su leyenda grupal, que lo ha perseguido por más de 10 años. Lo bueno es que esta liberación encuentra al músico todavía fresco, con energía melódica aún por extraer de su filón. La primera prueba fue Dog in the Sand. Como el ex convicto de algún film clase B, que busca su segunda oportunidad en silencio pero no puede evitar su pasado, Frank ha elegido instalarse en un barrio tranquilo para reconstruir su vida: el rock de guitarras más clásico, con excursiones de country y rythm & blues. Pero sin abandonar del todo los acordes de guitarra descentrados y las inflexiones vocales exageradas con las que alteró la historia de la música popular estadounidense.
Con su imagen de ex payaso post-punk goza, además, de la ventaja de que nunca se sepa si habla en serio. Esto le ha permitido asumir posturas estéticas desconcertantes para un ex subersivo del rock, como copiar descaradamente a Lou Reed o al Mick Jagger de la epoca de Exile on Main Street. (De hecho, las referencias desvergonzadas son innumerables: Creedence, Neil Young, Tom Petty, Tom Waits, Nick Cave, Leonard Cohen...) Pero en su último disco ha decidido revelarnos que, pese a los trucos y los chistes, es hora de tomarse en serio lo que dice.
Canciones sencillas pero ambiciosas; una banda de rock tradicional con arreglos no del todo tradicionales; falsettos engañosos para vocear una poesía que ya no bromea. Nada de surfers, marcianos; en el vals final, el brillante Manitoba, proclama: "He visto la cara de Dios / y no tengo miedo". El título del disco, como el disco en sí, tampoco es irónico: muéstrame tus lágrimas, pide Frank. A cambio ofrece un puñado de canciones en el cual muestra las suyas y trata, además, de probar que son auténticas.
miércoles, octubre 08, 2003
BEULAH: YOKO
El cuarto LP de esta banda de San Francisco es menos oscuro, en mi opinión, de lo que están mentando por ahí. Es cierto que hay algunos acordes menores tácticamente dispuestos en las canciones (sobre todo en el primer tema, A Man Like Me, lo que puede ayudar a sugerir el tono para el resto del álbum), pero las líneas básicas del estilo Beulah siguen firmes: melodías pegadizas (por momentos recuerdan el inquebrantable espíritu jinglero y juvenil de los Teenage Fanclub) y orquestaciones ambiciosas. Este grupo surgió en el pelotón low-fi pero hoy están claramente enrolados en el pop "de cámara". Del pasado les queda un dejo de pop psicodélico que les acerca a los Apples in Stereo, aunque con menos zumbido de guitarras. Y de siempre, la larga sombra de los Beatles. No están cambiando la historia de la música, pero actúan su parte con calidad.
Por cierto: esta banda de sonido ganchero y perfecto es otra de las que no tienen cabida en el sistema industrial de música. No está en disquerías ni en radios. Nadie los conocería fuera de Estados Unidos si no fuera por Internet, donde los usuarios defienden el patrimonio cultural global mientras son atacados por los terroristas del entretenimiento.
Por cierto: esta banda de sonido ganchero y perfecto es otra de las que no tienen cabida en el sistema industrial de música. No está en disquerías ni en radios. Nadie los conocería fuera de Estados Unidos si no fuera por Internet, donde los usuarios defienden el patrimonio cultural global mientras son atacados por los terroristas del entretenimiento.
lunes, octubre 06, 2003
OÍDAS TEMPRANAS
Pila de discos nuevos para comentar: North (Elvis Costello, quien, por cierto, estará el 29 de octubre en Madrid con Steve Nieve), Yoko (Beulah), Dear Catastrophe Waitress (de los crepusculares Belle and Sebastian), Youth and Young Manhood (de los varoniles y pentecostales Kings of Leon), Want One (otro paso de Rufus Wainwright hacia el music-hall) y Show me Your Tears (Frank Black and The Catholics). Comentarios en camino.
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