lunes, octubre 28, 2013

Digresiones sobre Lou Reed (1942-2013)




Lou Reed era tremendamente neoyorquino, así que es apropiado que sea el New York Times quien mejor lo represente en estas horas. Este artículo necrológico
recuenta con precisión varias viñetas fundamentales del joven Lou Reed. No está de más, porque viendo la imagen férrea de sí mismo que Reed se forjó en público a lo largo de su carrera, a veces es difícil entender esa combinación química de trazo grueso y matices, de alta y baja cultura que hay en su arte y las influencias que lo llevaron a generar una de las escuelas más influyentes de la música popular estadounidense.

A las estampas ya conocidas de víctima adolescente de electroshock y joven músico autoinstruido con aspiraciones literarias, la nota añade el interés del joven Reed por la música popular pre-Beatle, incluyendo el jazz, el doo-wop y el proto-rock, y los autores de la generación Beat.

El paso de John Cale por la obra de Reed, aunque breve, puso el último ingrediente en la fórmula: un minimalismo de origen erudito que sirvió de coartada perfecta al canto hablado, el droning eléctrico y las progresiones básicas de acordes que se convirtieron en la marca registrada de la Velvet Underground y de la obra solista posterior de Reed.

El resultado de esta aleación fue un músico que el artículo define con acierto como un "primitivista estético con obsesiones de audio de alta calidad".

En los últimos años, convencido de su status de artista mayor, Reed se paseó sin límite por sus ilimitados intereses: desde su relación personal con la artista avant-garde Laurie Anderson, hasta su incursión con Metallica, pasando por su relectura de la obra de Edgar Allan Poe. Testimonio de ese apetito artístico es que después de su reciente trasplante de hígado publicó un ensayo sobre el último disco de Kanye West, Yeezus.

Creo que nadie en la historia de la música pop estadounidense hizo tanto con tan poco.

Foto por usuario Flickr -Jeffrey-, con licencia Creative Commons Attribution-NoDerivs

3 comentarios:

Picasso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Picasso dijo...

Un magnífico resumen para repasar una gran obra. Justo decía ayer, en un WhatsApp, al enterarme de su muerte, que quizás era muy neoyorquino para mi, para haberlo entendido bien en su momento.

Aún así confieso que no me interesaba mucho su música, lo vi en directo y me hipnotizó, y pensé ¡un gran artista! Entonces entendí su fama.

Germán Frassa dijo...

¡Gracias! Reed tiene, como mínimo, el crédito de haber llevado el droning del mundo del minimalismo culto a la música popular. En lo cultural, la valentía de construir una actitud anti hippie (en pleno hippismo) que es desde entonces la marca registrada de Nueva York. Y el mérito de ser un brooklynita mucho antes de que Brooklyn fuera cool :-)